La energía producida a partir de residuos orgánicos y otros materiales renovables está ganando terreno a nivel mundial. En 2020, el mercado global de bioenergía fue valuado en 102.5 mil millones de dólares (mmdd) y se espera que para el 2030 casi se duplique esam cifra, para llegar a 217.8 mmdd.
Esta expectativa responde a la necesidad innegable de encontrar fuentes de energía más limpias y eficientes, especialmente para operar en sectores como el transporte, la electricidad y la calefacción. Además, cada vez son más países los que están adoptando regulaciones para reducir la contaminación causada por los combustibles fósiles, lo que impulsa aún más el desarrollo de la bioenergía.
La búsqueda de energías limpias es cada vez más urgente. Entre las alternativas renovables, el bioetanol se ha posicionado como una opción viable para reducir la dependencia de los combustibles fósiles y disminuir el impacto del cambio climático. Países como Brasil, Estados Unidos y Canadá han apostado por este biocombustible, logrando diversificar su matriz energética y reducir emisiones contaminantes, tanto que su producción ha evolucionado para convertirse en un recurso clave en la transición energética.
El bioetanol se obtiene de diferentes tipos de biomasa, como caña de azúcar, maíz y residuos vegetales. Esta versatilidad permite adaptarlo a las condiciones de cada región, aprovechando los recursos disponibles de manera eficiente.
El bioetanol ofrece diversos beneficios ambientales, económicos y sociales, a saber:
- Reducción de emisiones contaminantes. Al sustituir parcial o totalmente los combustibles fósiles, el bioetanol contribuye a disminuir la emisión de gases de efecto invernadero (GEI), lo que mejora la calidad del aire y ayuda a mitigar el cambio climático. Además de reducir las emisiones, este combustible biológico mejora la eficiencia de los combustibles convencionales al actuar como aditivo en la combustión.
- Complemento para la transición energética. El bioetanol no busca reemplazar por completo a los combustibles convencionales de manera inmediata, sino funcionar como un complemento en la transición hacia un modelo energético más limpio y sustentable.
- Aprovechamiento de residuos. Las tecnologías de producción de este combustible han evolucionado para utilizar residuos industriales y agrícolas, lo que permite una producción más eficiente sin afectar la disponibilidad de alimentos.
- Desarrollo económico y generación de empleo. La producción de bioetanol podría impulsar la economía rural y crear empleos en comunidades agrícolas, promoviendo el desarrollo sustentable.
Tras revisar los beneficios del bioetanol, es importante señalar que también enfrenta obstáculos para su implementación a gran escala en México. Uno de los principales retos radica en la regulación, ya que la normativa vigente limita la cantidad de bioetanol que puede mezclarse con combustibles fósiles, lo que impide su adopción masiva. Además, la infraestructura para su almacenamiento y distribución aún es insuficiente en comparación con la de países como Brasil, donde este biocombustible se comercializa ampliamente
ÉL DICE"Además de reducir las emisiones,
El bioetanol mejora la eficiencia de los combustibles convencionales al actuar como aditivo a la combustión".
Otro obstáculo importante es la percepción de que el bioetanol compite con la producción de alimentos y pone en riesgo la seguridad alimentaria. Sin embargo, varios estudios han demostrado que, si se gestiona adecuadamente, su producción puede realizarse sin afectar el suministro de alimentos, especialmente mediante el uso de cultivos energéticos en tierras marginales y el aprovechamiento de residuos agrícolas.
La falta de inversión en tecnología también representa un reto significativo. Aunque México cuenta con instituciones académicas capaces de desarrollar tecnologías innovadoras (Centro Mexicano de Innovación en Bioenergía, IBTech México, Centro ITAM Energía y Recursos Naturales, Red Mexicana de Bioenergía, entre otros), la escasez de financiamiento ha impedido que estos esfuerzos escalen a niveles industriales.
Por un mejor futuro
El panorama de esta fuente de energía limpia podría cambiar si se implementan políticas adecuadas que fomenten su desarrollo. La adopción de una transición energética justa permitiría evaluar con mayor objetividad el impacto y la viabilidad del bioetanol, equilibrando sus beneficios ambientales y económicos con los posibles desafíos sociales.
México tiene la capacidad para desarrollar biocombustibles, pero es necesaria una estrategia clara que fomente la inversión en tecnologías limpias. El mercado global está evolucionando rápidamente y México no puede quedarse atrás en la incorporación de soluciones energéticas renovables.
GSC