La nueva vida de los campos afectados por la Xylella fastidiosa: los agricultores apuestan por diversificar cultivos

La Xylella fastidiosa, la enfermedad que afectaba fundamentalmente a olivos y almendros y que se cebó especialmente en las comarcas de la Marina Alta, la Marina Baixa y el Comtat, donde abundan fundamentalmente estos cultivos, desapareció de la actualidad de la información diaria hace años, pero los campos afectados acabaron con los árboles arrancados.
Esta epidemia vegetal, que obligaba a arrancar los árboles para cortar la expansión, tuvo su entrada y sus peores años en 2017 y 2018, pero pervivió hasta casi 2021. Tras el paso de la enfermedad los agricultores afectados quieren relanzar sus cultivos sin olvidar el producto tradicional, pero apostando también por la diversificación. Así se lo han planteado 250 agricultores de Tàrbena, que han constituido la primera comunidad de regantes para revitalizar los campos afectados por la bacteria.
Esta iniciativa, facilitada por las gestiones del departamento de aguas de AVA-ASAJA, pretende recuperar 270 hectáreas de cultivo. Así los agricultores pretenden mantener algunas parcelas de olivos y apostar por otras producciones como nísperos, viñas y manzanas de la variedad autóctona Perelló, combinando así variedades tradicionales del territorio con productos de alta demanda en los mercados europeos.
El departamento de aguas y pozos de riego de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) ha facilitado desde 2019 las gestiones necesarias para poner en marcha esta iniciativa. Paralelamente, los tres últimos equipos de la Conselleria de Agricultura han venido colaborando con la organización agraria y los propietarios en aras de concretar ayudas de regadío, reconversión varietal y cultivo en común.

La comunidad de regantes, tras ser constituida y elegir sus órganos de gobierno, ha obtenido por parte de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) la oportuna concesión de aguas que permite otorgar riegos de apoyo a una superficie de unas 270 hectáreas de cultivo.
El presidente de la comunidad de regantes, Mateu Signes, afirma que “se trata de la primera experiencia colectiva que pretende dar una nueva vida a la agricultura después de que prácticamente todos los almendros del entorno hayan sido arrancados para erradicar esta bacteria sin cura”.
Signes subraya “la importancia que puede tener esta comunidad de regantes como un precedente a tener en cuenta con vistas a recuperar el sector agrario en el resto de la zona arrasada por la Xylella”. Señala así que “desde que empezamos hace cinco años, el número de agricultores interesados ha aumentado y no descartamos ir ampliando si con ello mejoramos la economía local y frenamos la despoblación, los incendios y la desertización”.
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